Gestores del Patrimonio, ¿ahora qué?

Aprovechando que hoy es San Braulio (obispo de Zaragoza y patrón de la Universidad), os traigo una entrada sobre las salidas profesionales que tienen los que hemos estudiado Humanidades.

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San Braulio. Fuente: wikimedia.org

Somos muchos los historiadores, historiadores del arte y gestores del Patrimonio los cuales acabamos de terminar la carrera, grado o máster y nos hacemos (o nos hacen) esta pregunta: “y…  ¿ahora qué?”. Pues bien, en esta entrada vamos a intentar abordar esta cuestión –gracias a la ayuda de manuales, artículos y nuestra percepción y algo de experiencia en el sector – que, espero al final de la misma, hayamos podido solucionar, al menos en parte, esta encrucijada.

Salidas profesionales (algunos ejemplos)

Por un lado, se sitúan los trabajos y las personas que enseñan, investigan e intervienen en bienes culturales, pero no se dedican a la gestión de éstos. Los ejemplos de libro que nos vienen a la cabeza son los siguientes:

  1. Un profesor/a de Historia o de Historia del Arte. Pero éste, y a diferencia de un gestor del patrimonio, simplemente se ciñe a enseñar pintura barroca, por ejemplo (p.e.), y no cómo se gestiona o protege administrativa y socialmente esa pintura.
  2. Igual que el caso anterior ocurre con un arquitecto/a, pues éste proyecta y ejecuta la restauración del tejado de una catedral p.e. Un arquitecto interviene en un bien cultural, pero no está en su deber gestionarlo.
  3. Lo mismo que un arqueólogo, el cual se debe ceñir a excavar e investigar un yacimiento, es decir, un elemento del Patrimonio arqueológico; pero tampoco está en su deber la gestión del mismo.
  4. Un restaurador de bienes muebles, lo mismo, interviene en la obra devolviéndole prácticamente su aspecto original, pero no está realizando labores de gestión.

Y, aunque podría haber muchos más, creo que ya nos es suficiente para comprender la diferencia con el otro lado, con los profesionales que también manejan los bienes culturales, pero desde el punto de vista –tan variado, como hemos visto – de su gestión: en un museo, un archivo o biblioteca, en una empresa de turismo, en una universidad o, sobre todo en nuestro país, en una administración pública.
Por supuesto también está la opción de las asociaciones, asociaciones de amigos de museo o incluso fundaciones – todas ellas que tengan algún carácter patrimonial – organizando movimientos vecinales a favor de la conservación de un bien histórico-artístico o realizando trabajos propios de esta área en oficinas.

SALIDAS PROFESIONALES RELACIONADAS CON LA GESTIÓN DEL PATRIMONIO CULTURAL
ACADEMIA ENSEÑANZA ESO y Bachiller. Universidad. Oposiciones – público.

Curriculum – privado

INVESTIGACIÓN Máster y  Doctorado Oposiciones – público.

Curriculum – privado

TRABAJAR PARA LA ADMINISTRACIÓN. Museos, Archivos, Bibliotecas. Oposiciones Concursos (interinos).
Gestión Administrativa (CCAA, Diputaciones, Ayuntamientos.). Oposiciones Concursos (interinos).
PROFESIONALES LIBERALES. Empresa. Propia

(autónomo o freelance)

Contrato empresa.
Arqueología. Autónomo. Contrato empresa.
Gestor Cultural Autónomo. Contrato empresa.
Turismo Autónomo. Contrato empresa.

En realidad, para que cada una de las personas del primer grupo pueda trabajar en sus labores, antes éstas tienen que haber sido gestionadas. Por ejemplo, para realizar una excavación arqueológica la administración responsable del Patrimonio Cultural de la región –ya sea Comunidad Autónoma, Consejería de Cultura, Dirección General de Patrimonio Cultural/Histórico o denominación similar – ha tenido que realizar una constante e importante labor de gestión: estudiar la propuesta y el proyecto del equipo arqueológico (porque las excavaciones no se realizan en solitario, sino que son trabajos de equipo), establecer mediciones para ver si se ajusta a la política previamente establecida (p.e. en los programas de Arqueología Preventiva, establecer una serie de condiciones (referentes al tratamiento del lugar, entrega de documentación y materiales, realizaciones de informes y fichas concluyentes) y ocuparse de que luego se cumplan. Aquí está el trabajo de nosotros los gestores culturales y del Patrimonio.

¿Es imposible que una persona realice dos tipos de trabajos? Sí, pero, nunca, y salvo excepciones, al mismo tiempo. Es bastante frecuente que una persona funcionaria que ha ganado una oposición, cuyo trabajo cotidiano tenga algo que ver con el Patrimonio Cultural o con la Gestión en general (p.e. profesorado universitario en Historia del Arte, Arquitectura, personal de Cuerpos de museos, Facultativo Superior del Patrimonio Cultural, etc.) sea designada a ejercer “temporalmente” los puestos “de confianza” de la gestión de la entidad. Y lo pongo entre comillas porque es un caso aparte a analizar: pues es fruto, por lo general, de la “amiguitis”.

Para evitar esto último, existen unas normas de buenas prácticas, el llamado Código Deontológico de los Gestores del Patrimonio Cultural, y a cumplir para lograr profesionalidad y dignificación en nuestra disciplina.

Obligaciones establecidas por el Código Deontológico de Gestores del Patrimonio Cultural.
Obligaciones para con el Patrimonio Cultural. –          Respetar su integridad.

–          Consultar en caso de duda.

–          No participar en actuaciones que supongan un peligro para los bienes a conservar.

–          Proteger y conservar los bienes que se le confíen.

Obligaciones ante empleados y clientes. –          Trabajar de acuerdo con las reglas de eficiencia, economía y rentabilidad social.

–          Guardar la confidencialidad profesional necesaria.

–          Contratos profesionales que no contravengan a este Código.

–          No presionar a sus contratadores, respetando su libre elección.

–          No cancelar los contratos antes de tiempo establecido a no ser que exista mutuo acuerdo.

–          Que el contrato especifique claramente el trabajo que se va a realizar, para lo que es recomendable la existencia de un Proyecto Técnico (con Memoria, Pliego de condiciones, Planos y Presupuesto).

–          Que sus honorarios sean proporcionales al servicio prestado.

Obligaciones para con colegas. –          Respeto.

–          Compartir conocimientos.

–          Recomendar sólo en caso de conocimiento directo.

–          No pagar por referencias a clientes.

–          No difamar.

Obligaciones para con la sociedad. –          Difundir la profesión y su Código entre el público.

–          Salvaguardar los intereses públicos.

–          Evitar prácticas ajenas a la profesión.

–          La mejor propaganda: una bien merecida reputación. Dignificar nuestro trabajo.

–          Uso de las siglas AEGPC sólo para miembros.

En cuanto a los casos excepcionales, incluyen aquellos que, siendo pura investigación o intervención, “sirven” para la Gestión. Se trata sobre todo de la  documentación, elaboración de inventarios, cartas o evaluaciones. Pongamos un ejemplo más cercano a nosotros: imaginemos que alguien, para finalizar su Grado en Historia del Arte, realiza un trabajo académico que consiste en inventariar los monumentos de carácter religioso de determinada época histórica en una determinada región. Ese inventario, que está planteado y sirve como investigación histórica, también puede servir como herramienta de Gestión (como proyecto cultural que debe ser gestionado). Es evidente que para que el documento e investigación sirva a la Gestión, tiene que existir un acuerdo entre ambas instituciones: la universidad y la Dirección General de Patrimonio Cultural, la cual podría aprovecharlo –previo acuerdo con el autor del mismo – para su gestión. Esto tiene bastante futuro, aunque hasta ahora haya sido así en casos contados.

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El Pensador (Título original: “Le Penseur”) de Auguste Rodin. 1903. Bronce, 180 cm. x 98 cm. x 145 cm.

En resumen, sobre salidas profesionales no hay nada escrito pero los caminos para llegar a los trabajos anteriormente mencionados, son prácticamente los mismos que los que existen para llegar al otro grupo, y la decisión final a veces no está programada, sino que simplemente se da. Por ejemplo, estudias la carrera de Historia con la intención de crear una empresa de excavaciones arqueológicas; pero no triunfa como esperas y decides “diversificar”: Preparas oposiciones a archivos. Y las apruebas. A partir de aquí, ya has pasado a convertirte en un gestor del Patrimonio Cultural. Aunque seguramente el camino seguramente no sea nada fácil y ello te lleve cuatro años como mucho con una pizca de suerte; pero, ¿qué es fácil en esta vida? Pues eso. Si esta entrada os ha servido de algo (sobre todo y ante todo tener en cuenta el Código Deontológico), o al menos os ha hecho ver que no todo es tan negro, todos contentos. ¡Ánimo y a por todas!

 

Recomiendo:

Código Deontológico del Experto en Arte.

Documento de Buenas Prácticas en Museos y Centros de Arte. 

 

 

 

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