Un día como hoy… pero de 1838. Recordando efemérides y propuesta de recreación.

Introducción y contexto histórico-artístico. 

El 5 de marzo de 1838 es una fecha histórica para los zaragozanos (aunque mucha gente no lo sepa, no lo recuerde o no lo quiera recordar), un día cuando los zaragozanos evitaron la invasión de la ciudad por parte de las tropas carlistas a mando del General Cabañero (Urrea de Gaén, 1800Albalate del Arzobispo, 3 de mayo de 1850) militar español en las filas del bando carlista de Carlos María Isidro.

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De tierras de Gandesa, el 3 de marzo de 1838, el brigadier Cabañero partió con dos mil doscientos infantes y unos trescientos caballos al mando del francés L’Espinace, militar muy estimado por Cabrera.

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Pasaron por Lécera, llegaron hasta Belchite, para después acampar a una legua de Zaragoza; allí, y haciendo noche, el teniente Muñoz, con un sargento, un cabo y catorce cazadores, se separaron para dirigirse a la Torre del Ponte, una de las muchas casas de campo de los alrededores de la ciudad; allí, tres paisanos aguardaban a la tropa proporcionándoles a su vez de escalas, tablas y cuerdas para cruzar el río Huerva y asaltar la ciudad, sirviéndoles además de guías. Así es como avanzaron hasta la Puerta del Carmen, franqueando la muralla de la ciudad. Eran las cinco de la mañana, cuando estos batallones carlistas (cuatro) empezaron a dispersarse por la ciudad ocupando una vasta extensión –un batallón ocupó la zona del Mercado y barrio de S. Pablo, otros avanzaron por las calles del Carmen, S. Ildefonso y Arco de S. Roque, llegando hasta plaza de S. Francisco, donde se dividieron, dirigiéndose unos pro el paseo de Sta. Engracia hasta la puerta de su mismo nombre (hoy desaparecida), en la que obligaron a rendirse a la guardia, mientras finalmente el resto de tropas avanzaron por el Coso, se dirigieron a cubrir la Puerta Quemada (también hoy desaparecida) y el barrio de la Magdalena.

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Aquel 5 de marzo de 1838 la ciudad de Zaragoza amaneció con un violento y confuso despertar al sonido de gritos y vivas a Carlos V, lanzados por las tropas de Cabañero, mezclados con los disparos de los cañones. Tras mencionado ataque sorpresa vino una reacción rápida; las fuerzas de la Milicia Nacional se lanzaron a la calle con las armas y lo primero que tenían al alcance de la mano. Así lo relata el Diario Constitucional de Zaragoza, a fecha de 11-III-1838: “de cada balcón se precipitaban cuantos muebles y efectos podían causar daño a los agresores; más allá sería una lluvia de tejas y cacharros que sepultaba a los fugitivos que se encontraban interceptando el paso con muebles y colchones a cuyo abrigo se les hacían horribles descargas”. También “desde las casas se les arrojaba agua y aceite hirviendo, lo que unido a otros varios efectos contribuyó a que pronunciasen su derrota y saliesen en vergonzosa fuga los que ocupaban el Coso y Plaza de la Constitución por la Puerta de Sta. Engracia, refugiándose los del Mercado y S. Pablo en la iglesia de este nombre (Diario Constitucional de Zaragoza, 12-III-1838).

“Fue un día de patriotismo, de defensa de la identidad y de la propiedad. También un día de cólera.”

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La Cincomarzada. Augusto Ferrer-Dalmau, 2011. Óleo sobre lienzo, 55 x 46 cm. Asociación de Amigos del RACA20 (Regimiento de Artillería de Campaña nº20). Foto: Catálogo de exposición “Ferrer-Dalmau: Historia y ejército en Zaragoza”, octubre 2012. 

  En este lienzo del artista Ferrer-Dalmau, se plasma el momento en el que algunos artilleros de esta unidad (la Brigada de Campaña del Tercer Departamento, el RACA20 en esta época) cargan impetuosamente por las calles de la capital aragonesa contra las tropas carlistas que intentaban tomar la ciudad, con la Puerta del Carmen al fondo, principal testigo del patrimonio material de los hechos.

No estamos defendiendo ni apoyando conflictos bélicos, sino todo lo contrario, recordar esta fecha de nuestra historia –sin tintes ideológicos ni políticos – de la manera más transparente posible en nuestro presente, nos hace reflexionar con una mirada crítica y establecer opiniones de valor que nos hagan avanzar en un futuro. Se trata de utilizar los aprendizajes que nos aporta el conocimiento de la Historia, para afrontar nuestro presente y sobre todo, estar preparados para el futuro.

Ni de un bando ni de otro.

Todos sufrieron pérdidas. Los carlistas padecieron la pérdida de 217 muertos y cerca de 800 prisioneros, llevándose más de 300 heridos.[1] Por su parte, las bajas en las filas liberales, aunque fueron mucho menores, en total tuvieron 11  muertos, 50 heridos, 2 contusos y 54 prisioneros.[2]

Cabañero, amenguado tras el fracaso de su tentativa, huyó a la cabeza del resto de la gente, para pernoctar en el pueblo próximo de María [de Huerva], y, al día siguiente, se dirigió, por Villar de los Navarros a Cantavieja, en donde Cabrera la recibió muy desabrido, reprobándole duramente su conducta, acto de retirada que le sirvió más tarde de pretexto para privarle del mando y, con ello, alejar y oscurecer un rival tan temeroso y de tanta iniciativa.

A Cabañero se le había olvidado demasiado rápido que se enfrentaba ante una ciudad que había soportado, hace unos años atrás, dos duros sitios del invasor francés. Zaragoza volvía a sentir otra vez más la voluntad inquebrantable de independencia y de defensa de lo suyo, su patrimonio y su identidad.

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La Puerta del Carmen, guardián de las consecuencias de los ataques de franceses y carlistas. Fotografía: Ayuntamiento de Zaragoza.

¿Cuándo se instaura esta fecha como fiesta conmemorativa? ¿Qué actos estaban planteados en un principio y en años siguientes?

Pues bien, su instauración como fiesta conmemorativa surgió hacia el 4 de marzo del año siguiente del suceso (1839) en Zaragoza. Una fiesta llena de cantes a vísperas, mientras el mismo día 5 repique general de campanas y salida de gigantes y cabezudos, para mientras misa, talleres y comercios cerrados. Se organizó que a las tres de la tarde se celebre la novillada y a las seis un baile en la Lonja.

En años siguientes (1840) se celebran bailes de máscaras. Recordar que el cinco de marzo suele ir rondando las fechas de las fiestas de Carnaval. Al año siguiente, en el bando del alcalde se recuerda el que se entapicen ventanas y balcones y se cierren las tiendas, talleres y venderías.

Pero como todo que no se mantiene correctamente, se va diluyendo; por lo que estas ideas cambiaron rápidamente en el 1843, con el triunfo de los moderados. En Zaragoza y creada la Junta Salvadora de la Patria, se acuerda la supresión de la fiesta del 5 de marzo los mismos zaragozanos debían procurar el olvido de un día que debía ser causa de regocijados aniversarios (El Liberal aragonés). Es el comienzo de otras manifestaciones festivas al ser suprimidos los actos oficiales. Se decide, como forma de celebrar el mencionado aniversario, salir o comenzar a salir al campo a comer y a cantar.

De la fiesta oficial se pasa a las meriendas campestres de Macanaz y ribera del Gállego, a las que irán sumándose a medida que crezca la ciudad, el Cabezo Buena Vista, Cogullada, Casablanca,… En 1851 salió el pueblo zaragozano en tropel a solazarse por la deliciosa vega. Las autoridades han quedado satisfechas del fino comportamiento de estos ilustres hijos. (El Avisador, 6-III-1851).

En 1854 y con los progresistas en el poder se vuelve al sentido primitivo de la fiesta y se convierte en el símbolo de la lucha por las libertades. “La opresión y la intolerancia de los enemigos de las libertades públicas os han privado por espacio de doce años de la solemne conmemoración del 5 de marzo” (El Esparterista, 4-III-1854). En 1855 se organizan corridas de novillos de una gran complicación con fuegos artificiales representando la heroica lucha del pueblo zaragozano en la entrada de Cabañero. A partir de 1857 se le quita el sentido oficial pero ya tiene marcadas sus pautas y ritmos.

“Con la revolución de 1868 vuelve a entroncar con el espíritu de libertad, os visteis obligados a abandonar vuestros hogares, transportando el fuego sagrado de vuestro culto a la libertad, a la soledad de los campos” (Revolución 5-III-1868). Durante la época de la Restauración es ya tónica común la salida al campo. A comienzos de siglo se añaden a los lugares clásicos de esparcimiento, la estación de Utrillas y la Almozara. La barca del Tío Toni, aguas abajo del Pilar, no parará de hacer viajes con excursionistas de un lado al otro del Ebro. Ya son los guisos al aire libre, el juego de la comba, las rondallas y los bailes los principales protagonistas de la jornada. Sin recortes, pasó la Dictadura de Primo de Rivera y con la República se notará la diferencia social según el lugar elegido. En estas épocas irán los alegres festivos a los sotos de la Almozara, a la Granja Modelo, a la arboleda del Gállego y arboledas del lado del Arrabal principalmente. Ya se había olvidado el origen de esta fiesta. Pero el 4 de marzo de 1937 el Ayuntamiento acuerda suprimir esta fiesta.

Los aires democráticos traen la recuperación de esta fiesta popular y la convierten en una fiesta participativa y reivindicativa, en la que se implican el movimiento vecinal y el sector asociativo. Durante esta jornada los zaragozanos acuden al parque Tío Jorge para celebrar un día de jolgorio, donde reivindicación y diversión van de la mano. Las peñas y las asociaciones de vecinos tienen un papel importante en este día, en el que la alegría colectiva y el espíritu ciudadano son los grandes protagonistas.

Por lo que podemos comprobar cómo se va diluyendo el origen de la fiesta conmemorativa. Con todo ello, desde Museistícate pretendemos recuperar este tipo de conmemoraciones tan importantes de nuestra Historia y de nuestros antepasados, para que no se pierdan en la memoria de unos pocos; ahora bien, salvando los límites ideológicos y políticos. Siendo respetuosos, correctos y objetivos en todo momento. 

Abogamos una recreación histórica/conmemorativa como la que se planteó allá por el año 1839:

  • La víspera (el 4 de marzo) cantes en la plaza del Pilar.
  • El propio día 5, repique general de las campanas de la Seo. Salida de gigantes y cabezudos. Misa. Comercios cerrados. A las 6 de la tarde baile popular dirigido por asociaciones de recreación histórica, de zaragozanos vestidos de la época.

Así mismo, desde Museistícate proponemos una ruta histórico-artística dinamizada por representantes vestidos/uniformados de los diferentes personajes históricos por los principales puntos clave de la efémeride ya mencionados para hacer llegar al público en general los entresijos de la que denominan fiesta de la Cincomarzada y hacerles ver que no es un día de fiesta simplemente para ir a comer y beber al parque, sino que hay mucha historia detrás (nunca mejor dicho).

Referencias de interés. Bibliografía y webgrafía:

[1] Diario Constitucional de Zaragoza, de 20 de marzo de 1838. H.M.Z.

[2] Estas bajas se distribuyeron entre las tropas de guarnición con 4 soldados muertos; 5 oficiales heridos, 2 suboficiales y 9 soldados; prisioneros: 5 oficiales y 4 soldados. La Milicia Nacional sufrió más bajas: 7 nacionales, 2 contusos; prisioneros: 6 oficiales y 39 nacionales. “D.Z.” 20 de marzo y 4 de abril de 1838. H.M.Z.

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